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Política

La deuda pública Española y los Han.

Spanish Prime Minister Mariano Rajoy meets Chinese President Xi Jinping in Beijing
Spanish Prime Minister Mariano Rajoy meets Chinese President Xi Jinping ahead of the Belt and Road Forum in Beijing, China May 13, 2017. REUTERS/Jason Lee

Todo se precipitó en mayo de 2010, poco antes de que se parara la vida política del entonces presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, con el estallido de la Gran Recesión nombre por el cual se conoce a la peor crisis económica global de la historia contemporánea conocida hasta el momento. Se la puede narrar desde los alarmantes estragos que causó en España: un 25 % de paro, el aumento de la desigualdad y de la pobreza extrema, despidos, cierre de empresas, deudas y miles de  familias embargadas y desahuciadas, por citar algunas.

El síntoma se reflejaba en la prima de riesgo, palabra que no paraba de repetirse en titulares de prensa y noticiarios televisivos, un cruce de caminos entre los mercados, las cuentas públicas y la economía de un país. La presiones a la que estuvo sometida España en los mercados secundarios de deuda se debieron a la desconfianza sobre la solvencia del país; la falta de credibilidad disparó la prima de riesgo y la deuda pública, que en 2007 representaba un 36,1 % del PIB, se duplicó en tres años situándose en el 60,1 % en 2010,  para luego alcanzar el 93,4 % del Producto Interior Bruto en el año 2013.

Dentro de Europa, España no fue ni de lejos la más afectada por la crisis. El elevado endeudamiento de Grecia, combinado con su escasa credibilidad fue aprovechado por especuladores, para atacar a la divisa común y extender el temor a otras economías. La Unión Europea se demoró extraordinariamente en buscar una solución a la crisis Griega, visto con la perspectiva del tiempo, parece como que no tenían tanta prisa por rescatar al país Heleno como por esperar a que la crisis se agudizarse al máximo.

Grecia pidió el primer rescate económico de la Unión Europea a un alto coste. Los bonos del tesoro griegos, al nivel del llamado bono basura, impedían recurrir al mercado secundario de deuda por los altos intereses que pedían. Al no poder financiarse, y viendo peligrar el sector bancario griego y toda la economía,  la Unión Europea, el FMI y el BCE acordaron un préstamo a un interés mucho más bajo a la condición de que el gobierno heleno llevase a cabo duras reformas. 

El rescate económico significaba la entrada en el país de los temidos señores de negro, funcionarios de la Comisión Europea y expertos economistas del FMI y del BCE que debían asegurarse que la gestión del Gobierno no se desviase de las directrices que llegaban de Bruselas (subida del IVA, reforma de las pensiones, endurecer la reforma laboral,…). A modo de ejecutores, debían de asegurar la devolución de las millonarias sumas prestadas, en medio de un gran caos político, debido a los múltiples factores que se producían. Por todo ello, el gobierno Español quiso evitar a toda costa encontrarse una situación similar.

Posteriormente, y siguiendo el efecto dominó, Portugal, Irlanda y Chipre fueron las siguientes economías en caer; víctimas de la contaminación de los mercados, teniendo que pedir el rescate económico.

En España, entre 2009 y 2010 el gobierno tuvo que rescatar a Caja Castilla-La Mancha y CajaSur. En medio de la tormenta política y económica desatada, el ejecutivo español tuvo que tomar decisiones de emergencia y a salto de mata. Improvisaban a cada nuevo problema que surgía con préstamos para recapitalizar el sistema financiero; ponían parches. La situación les venía grande y reflejaba al exterior una pésima administración, produciendo un gran descrédito internacional.

Conocedores de que pronto tendrían que rescatar y nacionalizar a otras cajas muchos mayores, el ejecutivo de Zapatero buscó encarecidamente financiación, momento en el que encuentra en China (que ya poseía una parte de la deuda española) un socio perfecto. En septiembre del 2011 el vicepresidente chino Li Keqiang, en su visita a España, se compromete a comprar 6000 millones más. Para España no representa una solución a sus problemas, pero dentro de su estrategia para con Europa, el gobierno de Pekín no contemplaba exponerse más a la deuda española.

El ejecutivo español, con Mariano Rajoy como nuevo presidente en el cargo, necesitaba inyectar dinero público a un sector bancario tocado para evitar una caída del sector que parecía inminente. Algunas causas de análisis estimaban necesaria una suma de entre los 50.000 y 250.000 millones. Todo esto en un contexto en el que la prima de riesgo escalaba desde los 300 a los 550 puntos entre enero y mayo de 2012. 

Mariano Rajoy y Xi Jinping

Finalmente, en febrero del 2012 el ministro de Economía Luís de Guindos anunció que España había solicitado y obtenido de la UE el rescate del sector bancario a través del BCE, el Eurogrupo y el FMI. Un préstamo a bajo interés con la condición de llevar a cabo una serie de reformas con el objetivo de sanear la economía española.

Unas reformas que no incidían en las debilidades estructurales que arrastraba el país sino que en una erosión del poder adquisitivo de la clase media a través de una reforma de las pensiones, una reforma laboral, etc. Vemos pues que, tristemente, la manipulación viene por parte de todos los poderes fácticos posibles, regionales o globales, y no sólo de la R.P.China.

A todo esto, los casos Tíbet y Falun Gong continuaban su curso dentro de la audiencia nacional a pesar de las reiteradas quejas del gobierno de la R.P.China. Hasta el punto en que el 12 de febrero del 2014 el juez Moreno ordenó en un auto la busca y captura internacional, vía Interpol, y el ingreso en prisión incondicional y sin fianza del expresidente Jiang Zemin y Hu Jintao, además de la detención del exprimer ministro chino Li Peng; de Qiao Shi, exjefe de la seguridad china y responsable de la policía; de Chen Kuiyan, secretario del Partido Comunista de China en Tíbet entre 1992 y 2001, y de Peng Peiyun, ministra de Planificación Familiar en la década de los años 80. Coincidiendo con el relevo de Hu Jintao (sucesor de Jiang Zemin) como presidente de la R.P.C. y ex-secretario del Partido Comunista, se tramita una ampliación de la querella contra éste y también Li Peng por su posible implicación.

El gobierno de la R.P.China, conocedor de la pésima propaganda que representa el tener a dos de sus expresidentes más un primer ministro en busca y captura por delitos de genocidio y crímenes contra la humanidad, se posicionó rápidamente. A través de la portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Hua Chunying decía en rueda de prensa, ese mismo febrero del 2014, que esperaba que España “manejase propiamente el asunto” que calificaba como “decisión errónea”.

Además, añadía “espero que todas las partes, incluido nuestros amigos de la prensa, puedan distinguir lo bueno de lo malo y ver claramente el daño que hace la decisión errónea de las instancias españolas”. Cabe preguntarse qué es bueno y malo para el gobierno chino capaz de perpetuar diversos genocidios.

En definitiva, Pekín amonestó  y amenazó a España exigiendo que controlara a sus jueces y en especial al Juez Pedraz, que pidió ir a China para interrogar “in situ” a los expresidentes imputados. Acusaron a la Justicia Española de extremismo ideológico y partidista al dejarse manipular y alinearse con consignas “separatistas” en un clara alusión a los que ellos llaman “la camarilla del Dalai Lama”.  

Como reacción a las quejas del gobierno chino, el ministro de Exteriores español José María García-Margallo  declaró en directo en TVE que “China tiene el 20% de la deuda pública española y bastaría un ‘clic’ en un ratón en un ordenador chino para que este país se encontrará una prima de riesgo como la que teníamos hace años”.

Es cierto que un cambio en la estrategia china en la compra/venta de deuda española habría desestabilizado los mercados, ya sea a través de la venta en el mercado secundario de deuda o cesando la compra de deuda futura. Lo que menos gustaba al gobierno español era ver cómo cada vez les costaba más conseguir que alguien les financiara.

No hay duda, pues, de la relación directa entre las órdenes de detención y la amenaza de vender deuda soberana española. El peligro para España resultaba en que la confianza en la capacidad de pagar la deuda soberana se debilitaría todavía más. El resultado habría llevado a una dificultad añadida de poder vender sus bonos y los altos intereses que, consecuentemente, tendría que pagar el país para re-financiarse.

No hay una certeza absoluta de la cantidad “estimada” en manos del gobierno de la R.P.C., pero según declaraciones del gobierno español en aquel momento, tendrían unos 41.000 millones de euros en deuda soberana española, es decir, el 5,7% del total de la deuda.      

Tanto es así que puesto que se trata de una clara y denunciable interferencia del poder ejecutivo en el judicial, como bien había indicado el presidente del gobierno español, él mismo y su partido tuvieron que efectuar una reforma ‘exprés’ de la Ley Orgánica del Poder Judicial (LOPJ) conseguir saltarse los preceptos y el recorrido correspondiente para la modificación de una ley “orgánica” .

Una reforma exprés de tal naturaleza sólo había sido ejecutada antes por el gobierno socialista. Fue un precepto en el que el gobierno del PP se apoyó por tal de modificar la LOPJ con el claro objetivo de archivar los casos Tíbet, Falun Gong, Couso, vuelos de la CIA y Guantánamo, un total de 13 casos de justicia universal abiertos en la Audiencia Nacional de España.

Uno de los detalles más interesantes de lo que sucedió, a nuestro parecer, es la petición pública al ejecutivo español de una medida judicial que, claramente no corresponde al gobierno de tomar. ¿No sabía el gobierno chino los pilares sobre los que se asienta una democracia? Cualquier presidente de una democracia sabe qué poder ejecutivo, legislativo y judicial deben ser independientes si se quiere una democracia sana.

¿Cuál es, pues, la manera de pensar y actuar de los líderes chinos? Recordemos que dado que estos mismos líderes son presuntos responsables de haber planificado y orquestado genocidios y torturas sobre naciones enteras, saber cómo entienden las cosas es un planteamiento totalmente necesario antes de exponer a España, mediante la venta de la deuda o de cualquier otro sector estratégico. Porqué si es capaz de hacer eso con su propio pueblo a saber lo que podría ser capaz de hacer con otros pueblos que no fueran el suyo.

Es a esta pregunta que intentamos contestar a continuación resaltando la implementación del guanxi, una tradición cultural con presencia y sentido en el mundo de los negocios que trasciende al mundo de la política y las esferas de poder.

Todo el mundo sabe que la cultura china se diferencia de la occidental en muchos aspectos; no olvidemos que la cultura Han, la etnia mayoritaria en la R.P.C., es una de las más antiguas de la humanidad. Históricamente el confucionismo jugó un papel predominante en la construcción social, poniendo énfasis en la interdependencia de las relaciones. En lo que a la forma de hacer negocios corresponde, estos se basan siempre en la “amistad”.

Las relaciones entre los diferentes miembros de esta red se establecen a medida que el respeto, la lealtad y la confianza fortalecen dichas relaciones, ayudando a mantenerlas a lo largo del tiempo, y acabando por tejer una red de contactos conocida como guanxi. En esta red, las  “amistades” cooperan entre sí intercambiando favores. Así pues, las personas que hayan desarrollado una amplia red de contactos cuentan con un gran activo en favores.

Y del mismo modo que tus contactos te prestan favores, también esperan la misma disposición a favorecerlos a ellos. Llegado el caso; favor, con favor se paga. Por tanto, una amplia red se traduce en un gran activo en favores, que resulta determinantes tanto en los negocios como en la política.

Estas relaciones, tan comunes en el ámbito de los negocios y la burocracia, también se dan a nivel político, y deben establecerse gradualmente. Estos dos ámbitos, al igual que en el resto de las sociedades, están estrechamente ligados sin ser un fenómeno exclusivo de la sociedad china. Lo que le otorga tanta importancia en el periodo histórico reciente, en la R.P.C. es una corrupción generalizada basada en la existencia de un único partido y la inexistencia de un poder judicial independiente.

Al ser un aspecto integrado en su cultura es de esperar que actúen de acuerdo a este hecho también en el ámbito de las relaciones internacionales. La misma lógica con la que entienden la relación entre gobierno y negocios dentro de sus fronteras, la aplicarán en sus relaciones internacionales.

Repasemos ahora los acontecimientos aplicando este hecho cultural que hemos reconocido a las relaciones diplomáticas entre el gobierno chino y el gobierno español (también corrupto).

China ya se había posicionado anteriormente a la crisis europea mediante la compra de deuda de países europeos, entre ellos España. Por tanto, cuando el vicepresidente chino Li Keqiang se compromete a la compra de 6.000 millones durante su estancia en España en septiembre del 2011, no lo hace ni por la petición del gobierno de Zapatero ni por el atractivo económico de los altos intereses de los bonos, como la reducida compra de deuda demuestra.

Sino que lo hace siguiendo una estrategia con la lógica del ‘guanxi’. Según esta, hicieron “un favor a España”, a la misma España que tenía una querella criminal abierta contra China interpuesta por el Comité de Apoyo al Tíbet (CAT). El gobierno de la R.P.C sabía que se estaba instruyendo una causa penal contra importantes dirigentes del gobierno chino, no se puede atribuir que no había intencionalidad alguna en “ayudar económicamente” al país que los estaba juzgando para que, en caso de salir mal parados de los tribunales, poder reclamar “la devolución del favor” al tener ellos la sartén por el mango de la economía española”. Es decir, no invirtieron en deuda soberana española por razones económicas, ni ayudaron a una España en apuros económicos, ¡más bien compraron justicia!

Con la visita del ministro chino Li Keqiang en el 2011 y el compromiso de compra esta relación se afianza, y el gobierno español expone a España conscientemente. Llegado el momento, China solo tenía que amenazar con soltar los bonos de deuda para provocar el pánico en el gobierno de España. Sabían que comprar deuda española les permitiría, en caso necesario, poder presionar e influir en la justicia española.

La repercusión de los fallos de la Audiencia Nacional de España y los titulares de prensa por las imputaciones de Genocidio y crímenes contra la humanidad para los ex presidentes chinos Jiang Zemin, Hu Jintao y el ex primer ministro Li Peng provocaron que Pekín enviará al embajador Chino a quejarse al gobierno español, alegando éste, que ellos eran totalmente inocentes y todo era un complot en su contra (es una constante en lo que a las declaraciones del gobierno de Pekín se refiere, el decir que ellos nunca hacen nada malo, nunca son culpables, siempre son los demás quienes mienten).

Rajoy oyó muchas veces al embajador chino argumentar que mientras el Gobierno Chino había evitado la bancarrota del Gobierno de España y les había ayudado por ser España un país amigo, España había pagado este noble gesto de buena voluntad China poniéndoles un pleito, acusándolos de delitos falsos, logrando unas imputaciones por unos cargos de los cuales ellos eran totalmente inocentes, difamando y ensuciando con ello la imagen pública de China en el mundo. Al unísono el Embajador de España en China recibió exacta extorsión.

Manuel Valencia fue llamado a consultas donde se le expresó el gran malestar del Gobierno Chino . Además, también se amenazó al embajador con represalias económicas contra España. China se aseguró de acosar al gobierno de España por todos los frentes posibles.

Martín Pallín, exmagistrado del Tribunal Supremo, ya había apuntado, con sus declaraciones sobre la primera reforma de la justicia universal en el 2009, a la presencia o influencia de un factor chino en la justicia española, también presente en los negocios.

En aquel momento serían los intereses empresariales por la firma de un contrato entre Telefónica y la segunda operadora china lo que motivaría una primera reforma de la justicia universal, ahora que existían unas órdenes de detención internacional contra los ex líderes comunistas, ¿hasta donde estaba el gobierno chino dispuesto a presionar?

De hecho, una de las primeras respuestas que Rajoy dio a China fue “desentenderse” argumentando que el gobierno no podía intervenir ante los jueces españoles, como le habían pedido desde Pekín. El impase de Madrid por no saber qué hacer ante tal situación incrementó la presión china.

No era razonable tratar mal o llevarse mal con este gran socio comercial y fuente de financiación. El gobierno de Pekín empezó a presionar económicamente a través de la deuda e intereses, y de inversiones españolas en China. Rajoy cedió al chantaje.

A principios del 2014 se lleva a cabo la reforma exprés de la ley de jurisdicción universal imposibilitando, de facto, los casos de justicia universal en España. Como consecuencia, a finales de febrero del 2014 la Fiscalía insta al juez Moreno a concluir la causa por el genocidio del Tíbet. El juez decide dejar en manos de la Sala de lo penal de la Audiencia Nacional para que ellos puedan decidir sobre su archivo.

Finalmente, mediante una aberración jurídica como es la reforma exprés de la jurisdicción universal, se exoneró a China de todos los cargos a modo de sumiso kou tou (reverencias al emperador Chino). China se cobró la devolución del favor que en su día salvó a España del rescate económico y todo acabó, de momento y que sepamos, en un quid pro quo.

El hecho de que el gobierno de la R.P. China lograse que el ejecutivo español hiciera desaparecer todos los cargos que en los tribunales de justicia se les imputaron, no puede cambiar el hecho de que fueron dictadas órdenes de detención contra ex dirigentes, como Jiang Zemin y Hu Jintao, que fueron acusados por un tribunal imparcial que encontró en ellos indicios de delito y de genocidio.

La pregunta que queda en el aire es si España hubiera exonerado a los imputados chinos en caso de no existir la tenencia y compra de bonos de deuda española por parte de China. ¿Hubieran comprado el gobierno chino deuda soberana española si no tuvieran un pleito en un tribunal español? Quizás sí, pues bien que se afanaron a comprar bonos de deuda Griega y Portuguesa tan punto estas economías cayeron. La política China es, de cara a la opinión pública, simular que ayudan prestando dinero, cuando la realidad es bien distinta. Ayudan al país necesitado con el único fin de sangrarlo económicamente. Al prestarles dinero, además de deberles el dinero prestado y los intereses, también se les se les debe ese favor, que dentro de la lógica del guanxi, nadie se puede negar devolver.

Si China tuviese un 20% de la deuda española en manos extranjeras, tendría un 5,7% del total. Pero al eliminar la obligación de declarar los beneficios de la tenencia de deuda española para los no residentes en el 2011 (coincidiendo, casualmente, con la visita del ministro chino Li Keqiang a España), es difícil de calcular. Parece probable que García-Margallo engordará el tanto por ciento de la deuda para justificar la reforma de la ley de jurisdicción universal y la bajada pública de pantalones del gobierno Español.

Tengamos en cuenta que en el 2018 España paga más de 90 millones de euros diarios solo en concepto de intereses devengados por el capital prestado, el FMI nunca habría llegado a este elevadísimo interés. Cabe preguntarse si fue peor el remedio que la enfermedad. La preocupación sobre el deterioro de la imagen de España era tal, que Mariano Rajoy, ante la posibilidad de engrosar la lista de países europeos rescatados aceptó la extorsión china, también puede ser que aceptara el dinero chino para evitar la entrada de los señores de negro y que estos tuvieran acceso a las cuentas contables del estado por el escándalo a nivel europeo que estas hubieran podido desatar.

La R.P.China, siguiendo su modelo de capitalismo de estado, presta dinero a un gran número de gobiernos convirtiéndose así en el gran banco mundial. Esto les coloca en una cómoda situación, pues la mayoría de países o bien cuentan con financiación del gobierno de Pekín, o bien pueden querer recurrir a su inversión en un futuro: en el capital del que disponen reside su auténtico poder.

Con ello consiguen que el mundo no quiera ver la extrema gravedad de su política en relación a los derechos humanos, la ocupación de países, crímenes contra la humanidad y genocidio. Éstos son los cargos imputados a líderes del partido comunista chino por la Audiencia Nacional de España por la querella del Comité de Apoyo al Tíbet (CAT) del llamado “Caso Tíbet” y que, como hemos argumentado a lo largo del artículo, se limpiaron por la aportación de capital chino en la crisis de la deuda española.

El gobierno de España interfirió en una sentencia judicial, usaron la justicia como una moneda de cambio, para resolver un problema político; llevando a cabo la famosa ‘reforma exprés’ para terminar con las imputaciones contra dos ex presidentes chinos. El propio ministro de exteriores José María García-Margallo admitió en TVE que la deuda española era más importante de lo que sucedía en el Tíbet y estaba claro que había que solucionar ‘el problema con los chinos’, y la solución fue anular los cargos contra china mediante una enmienda a la ley que los condenó. El Partido Socialista recurrió esta enmienda por la múltiples violaciones a la constitución española al Tribunal Constitucional. 

La actuación del Partido Popular en el tema “deuda” y sus terribles repercusiones constituyen sin duda alguna uno de los capítulos más oscuros y vergonzosos de la democracia española. El estado Español nunca tuvo en cuenta las víctimas del caso Tíbet, ellas, nunca fueron mencionadas. García Margallo encontró motivo de mofa un proceso que defendía vidas humanas tibetanas, en su escala de valores los tibetanos no  existían, solo la prima de riesgo existía.

Visto ya de lejos todas las actuaciones del “affair deuda” nos retraen a la España que se debatía entre el subdesarrollo y el desarrollismo, una España que es ejemplo de una torpeza que nos sonroja y que continúa siendo diferente y celtibérica. Es imperativo, preguntarse cómo el Partido Popular no reparó que China nos estaba timando.

¿Deberían ser juzgados los presidentes, y responsables, de aquella operación al poner la soberanía de España en bandeja a China? Puede que fuera una situación económica y social muy complicada, pero por ello perdimos la soberanía de España y esto debería tener repercusiones legales para que no se vuelva a repetir. El gobierno español perdió la soberanía de España.

China no solo nos prestó dinero a un interés altísimo, sino que además aprovechando la inyección de capital en nuestra economía se permitieron ordenarnos lo que teníamos que hacer a su total complacencia, ello nos puso a todos de rodillas, nos obligaron a cambiar nuestras leyes por orden de un país extranjero.

Por mucho que el sistema económico esté basado en la economía de mercado, incluso en situaciones de emergencia, un país nunca puede perder la soberanía nacional, si lo hace pierde la autonomía de su gobierno, que es lo más vital y lo que ha jurado defender. El gobierno chino seguro que valoró con menosprecio la genuflexión del gobierno español acatando su orden, y bailando al son de su música.

La bajada final de telón, por si todo lo expuesto fuera poco, fue el fallo del tribunal Constitucional avalando la reforma exprés del gobierno conservador, al no encontrar indicios de inconstitucionalidad; ni vulneración de la tutela judicial efectiva de las víctimas, ni la violación de los convenios internacionales regulados en la propia Carta Magna, ni tampoco encontró ninguna violación a la constitución española en cuanto a garantizar la total independencia de poderes. Algo inverosímil, cuando la intromisión del poder ejecutivo sobre el judicial fue un hecho a dos bandas.

El ejecutivo español se sacó una reforma de ley de la manga y los cargos judiciales desaparecieron por el arte de birlibirloque. La imparcialidad de la justicia española quedó seriamente tocada y desacreditada a raíz de esta sentencia, es opinión unánime de muchos letrados, que el TC incurrió en prevaricación.

A raíz de la extorsión China se tramitó una reforma de ley  “dicha reforma estaba justificada por un supuesto e incuestionable interés de la defensa de la deuda pública”, pero por mucho que la justificación pudiese resultar válida para algunos, existe una realidad legal que el poder ejecutivo y legislativo ignoró/pisó. Aún que el T.C. de Madrid avalara la reforma, la interpretación puede no ser compartida por instancias superiores como el Tribunal de los Derechos Humanos de Estrasburgo (TEDH) que puede ver violación a los D.D.H.H. en el proceso de reforma de la LOPJ. Los hechos parecen indicarlo así, puesto que el CAT (Comité de Apoyo al Tíbet) presentó un recurso contra el archivo del caso Tíbet ante el TEDH que ya ha superado la primera fase en el  proceso de admisión a trámite.

Por tanto, el recorrido judicial no ha terminado aún, quedando por delante este último asalto. El TEDH está libre de influencia china al no pertenecer a ningún país de la UE en concreto, y tendría la última palabra en lo que respecta a la reforma de la justicia universal (LOPJ). Dependiendo de la sentencia condenatoria el caso Tíbet puede darse por finalizado. Pero también podría resucitar la justicia universal en España al reconocer en la reforma defectos de forma, vulneración a la protección efectiva de las víctimas y a la legalidad.

Alan Cantos, director del Comité de Apoyo Tíbet – CAT, declaró hace unos días en conversación telefónica “La causa del Tíbet siempre ha destapado las vergüenzas de la derecha y de la izquierda, sobre todo de un sector de la izquierda española. Y nunca se ha podido ver mejor que en el proceso judicial del Tibet desde 2005 con sus altibajos y obstaculizaciones por parte del poder de unos y otros en sumisión vergonzosa a las presiones económicas del Gobierno de China”.

España ha abierto las puertas a la impunidad y las ha cerrado a las víctimas de genocidio, crímenes de guerra y delitos contra la humanidad, dejando a las víctimas totalmente desamparadas, y que seguirán esperando el camino de la reparación jurídica con una dignidad de la cual carece la justicia que debería defenderles.

Estrasburgo y el caso Tíbet podrían poner la guinda final al pastel si su veredicto obliga a anular la reforma exprés de la justicia universal. Si se diera esta circunstancia, todos los casos continuarían su instrucción y se emitirán de nuevo órdenes de busca y captura internacionales contra los ex-líderes chinos. Recordemos que, además del caso Tíbet, existen una docena de causas de justicia universal archivadas. También el caso Couso y Falun Gong han apelado al TEDH, la decisión del Tribunal Europeo podría ser el tiro que sale por la culata para la justicia española si invalidan reforma exprés.

El sol puede salir de nuevo para las doce causas archivadas. Aunque sería altamente significativo que fuera el Caso Tíbet quien devolviera a la vida la Justicia Universal, cuando los políticos castraron la Justicia Universal para librarse precisamente de este caso.

Más de una década de búsqueda de justicia y reparación para las víctimas tibetanas, nos han enseñado que la vigencia o no del derecho internacional de los derechos humanos queda supeditado a intereses ajenos a estos valores humanitarios. Sin embargo, más allá de esta real politik y del kou tou de los países occidentales al nuevo líder económico mundial, la verdad y los principios no quedarán doblegados con independencia de lo que digan los tribunales de justicia. Toda esta causa del Tíbet va a suponer un test de la legitimidad del poder judicial en instancias europeas, una vez que ya se ha comprobado en nuestros tribunales qué criterios les inspiran a la hora de impartir “justicia”.

Nada se ajustaría más a la ética y a la decencia, que dejar al descubierto las cloacas del poder, poniendo a la vista pública todos los errores y amaños cometidos. El gobierno Español dio un carpetazo, con su reforma exprés de la LOPJ,  para evitar un conflicto diplomático con China. Dicho de otra manera y para que todo el mundo lo entienda: Pekín nos compró justicia y España se la vendió.

Al parecer la justicia es ya un bien de consumo que se ha adaptado a los mercados económicos y a la política o quizás en el nuevo mundo globalizado ya es todo un pack integrado y consecuentemente todo tiene un precio. Se desprende de todo ello, que hoy en día con dinero, te puedes incluso comprar un tribunal de justicia.

Por: Villy Jandro, Pepito Grillo / Documentación: Chucho Gracia.

1 Comentario

1 Comentario

  1. Dances With Words

    27 julio, 2020 en 10:01 pm

    Muy valiente e importante artículo que mete el dedo en plena llaga sobre como tanto el PSOE como el PP se someten a las presiones del imperio chino y bajan la cabeza por un puñado de dolares dejando en la cuneta derecho humanos y las víctimas del caso Tibet. Gracias Vanitas y autores.

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