La nueva campaña de Tissot redefine al hombre moderno
Tissot presenta su nueva campaña para el Tissot Gentleman, una exploración cinematográfica e ingeniosa de lo que define al caballero moderno. La película sigue al actor Daniel lngs durante un día entero en el set, entre la intensidad de sus escenas y la encantadora imprevisibilidad de la vida tras las cámaras, siempre guiado por un sorprendente acompañante: la voz de su reloj Tissot Gentleman. Con humor, ritmo y una elegancia natural, la campaña captura esos pequeños momentos que, de forma casi imperceptible, moldean el carácter.
Una voz cómplice que sirve de guía
Nada más pisar el plató, el reloj se convierte en un mentor inesperado. Habla a Daniel con total naturalidad, a veces con un tono de burla, a veces para animarlo, y otras para recordarle que respire, siempre con la confianza innata y el impecable sentido del tiempo que definen el espíritu del Tissot Gentleman. Al principio, durante una escena cuidadosamente coreografiada que empieza a desviarse de lo previsto, Daniel escucha al Tissot Gentleman por primera vez. El reloj interrumpe el momento para calmarlo: «Tranquilo, Daniel… la impulsividad no es propia de un caballero». Ese inesperado comentario lo detiene en seco y así comienza a recibir orientaciones durante todo el día.
A medida que avanza el rodaje, Daniel se enfrenta a situaciones que ponen a prueba su paciencia, concentración, ritmo y aplomo. Los ensayos toman giros inesperados, las pausas distan mucho de ser tranquilas y algunas frases resultan más difíciles de lo que deberían. En este contexto, mantener la calma se convierte tanto en un reto como en una disciplina. Con cada comentario, ya sea irónico o tranquilizador, el Tissot Gentleman le devuelve suavemente la compostura. Estas intervenciones captan el equilibrio cotidiano entre imprevisibilidad y estabilidad, y los recursos que nos ayudan a afrontarlo con confianza.
El caballero moderno, bajo un prisma actual
Conocido por su trabajo en destacadas producciones como The Gentlemen, El caballero de los Siete Reinos y The Marvels, Daniel lngs aporta a la campaña calidez, ingenio y una confianza discreta. Al reflexionar sobre esta experiencia, comentó: «He actuado junto a todo tipo de personajes, pero ¿el Tissot Gentleman dándome consejos de vida? Fue algo refrescantemente inesperado. Y sorprendentemente preciso».
La campaña presenta al Tissot Gentleman como algo más que un reloj. Es un ángel de la guarda, la voz de la razón, la confianza y el momento. El reloj simboliza una forma de ser: consciente, sin pensar demasiado; sereno, sin rigidez; auténtico y capaz de aceptar la imperfección ocasional. Refleja una visión del caballero de hoy, capaz de encontrar humor en lo inesperado, mantener la calma en medio del caos y saber que la confianza brota de los gestos más pequeños y deliberados.
Al final, la campaña muestra a un caballero al que le define no su compostura impecable, sino la forma en que sortea lo inesperado, con sentido del tiempo, confianza y un toque de ingenio.
Acerca de Tissot
Tissot, relojeros que aúnan tradición y espíritu pionero desde 1853. Enclavada en las montañas suizas de Le Locle, Tissot fabrica relojes que se convierten en los narradores del viaje de la vida: no solo importa el destino, sino también el camino surcado de hitos significativos y recuerdos inolvidables. Los embajadores de la marca, como la estrella del baloncesto estadounidense Damian Lillard, la sensación italiana del motociclismo Enea Bastianini y los actores chinos Liu Yifei y Simon Gong, encarnan las horas de dedicación que preceden a la propia excelencia. En un ámbito más amplio, Tissot también colabora con la NBA, MotoGPTM y el Tour de Francia como cronometrador oficial. Descubre las colecciones de Tissot: T-Touch, PRX, Chemin des Tourelles. Cada reloj suizo que creamos fusiona el legado y la innovación y, a un precio asequible, se erige como un legado perdurable que desafía las limitaciones del tiempo. Más allá de la relojería y el cronometraje, Tissot acompaña a las personas en cada momento, celebrando no solo los logros, sino el propio viaje.































