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¡Feliz cumpleaños, Majestad!

El que sin ninguna duda ha sido el mejor rey de la historia de España y cuyo nombre será escrito con letras de oro junto a los de sus antepasados ilustres: Isabel I, Carlos I, Felipe II y Carlos III, celebra su 86 cumpleaños lejos de España. Estará acompañado por algunos familiares y amigos que viajaran a Abu Dhabi para acompañarlo en tan señalada fecha. 

Es trágico que a los jóvenes no se les ensene en las aulas el reinado de este extraordinario rey que desde que accedió al trono en 1975 y hasta su abdicación en 2014 ha dedicado su vida a España. Es por ello imprescindible repetir hasta la saciedad los logros de su brillante reinado.

Escribió Victoria Prego en un artículo publicado tras la ceremonia de abdicación: “Se cierra con la renuncia del Rey un período decisivo de la Historia de España. Un período que ha incluido la hazaña histórica de hacer pasar el país de un régimen autoritario -otros lo calificarán de dictadura- a una democracia plena. Y ese dificilísimo tránsito se hizo pilotado por Don Juan Carlos desde antes incluso de que hubiera asumido la Jefatura del Estado”. Y así fue.

Los casi cuarenta años de reinado del Rey Juan Carlos I han sido el periodo histórico más fructífero que ha conocido España. Heredero de los poderes autoritarios del general Franco, el joven rey dio a conocer poco después de acceder al trono su voluntad explícita de renunciar a ellos para impulsar la organización institucional española de acuerdo con el modelo de las democracias occidentales. El monarca se comprometió a ser el rey de todos los españoles y consiguió una España sin exiliados y la superación de los problemas que habían opuesto a la sociedad española en la historia reciente. La aprobación en referéndum de la Constitución de 1978, tras unas elecciones libres en las que participaron todos los partidos políticos, propició la reconciliación entre los españoles y un gran acuerdo nacional, que cumplió el deseo del Rey de que España fuera un país europeo e iberoamericano, de acuerdo con su vocación histórica, y una democracia occidental avanzada, donde cupieran todos, abierta al pluralismo representativo y a la alternancia política. La llamada transición española a la democracia fue un poderoso refuerzo de la autoestima nacional y, al mismo tiempo, un modelo admirado e imitado internacionalmente.  El Rey Juan Carlos I desempeñó un papel decisivo e imprescindible en este proceso. Fue y sigue siendo cierto que se le describió como el «motor del cambio».

La tripulacion del bribon capitaneada por el rey Juan Carlos I, campeones del mundo en 2023.

Toda esta obra de inmensa magnitud la llevó a cabo Don Juan Carlos en casi la más absoluta soledad, sobre todo al principio, lo cual acrecienta el mérito enorme de su tarea. En la memoria de todos los que lo vivieron, tanto en España como en todos los países democráticos, la consolidación de la democracia está marcada indeleblemente por la firme intervención del Rey Juan Carlos y su mensaje de desautorización del intento de golpe de Estado de 1981:  «La Corona, símbolo de la permanencia y unidad de la Patria, no puede tolerar en modo alguno acciones o actitudes de personas que pretendan interrumpir por la fuerza el proceso democrático». El prestigio resultante de este repudio fue reconocido por los más importantes foros y medios de comunicación de todo el mundo internacional, reforzando así tanto su imagen como jefe de Estado de un país democrático como la de la Corona, institución garante de un desarrollo y un futuro estables. 

El Rey Juan Carlos representó a España con absoluta entrega, actitud de servicio y amor a su país, ejerciendo de embajador con desbordante entusiasmo y rotundo acierto para mostrar una España renacida, con un nuevo espíritu perfectamente integrado en las más importantes organizaciones internacionales. Su permanente apoyo a la unidad europea y su constante preocupación e interés por fomentar y fortalecer lazos duraderos de amistad y colaboración con otras naciones merecen ser ampliamente elogiados. Cabe destacar también que, en los primeros años de su reinado, España ingresó en el Mercado Común y en la OTAN, lo que llevó, entre otros innumerables reconocimientos, a que Don Juan Carlos recibiera el Premio Carlomagno por los méritos demostrados «al servicio de la reconciliación y la cooperación internacional en Europa».

Aunque la España del General Franco nunca reconoció a Israel y siempre apoyó a los árabes, fue Juan Carlos I quien llevó esta relación a otro nivel.  En 1983 Israel fue reconocido por el gobierno del presidente Felipe González y en 1992 el propio rey Juan Carlos, en un episodio sorprendente, «pidió perdón» a Israel por el decreto de expulsión de los judíos sefardíes en 1492, firmado por sus antepasados Isabel I de Castilla y Fernando V de Aragón, al tiempo que reforzaba las conexiones árabes.

Proclamacion del rey Juan Carlos ante las Cortes en 1975

En 1992, gracias a las discretas gestiones del Rey, España acogió los Juegos Olímpicos de Barcelona y la Exposición Universal de Sevilla, reflejando la imagen de una nación joven, próspera y dinámica dirigida por un soberano que había instaurado con éxito y sin traumas una verdadera democracia en su amado país.

El rey Juan Carlos ha desempeñado un papel decisivo en la promoción de los intereses de España en el extranjero, especialmente en Oriente Próximo, donde desde el principio de su reinado ha forjado lazos de hermandad con las familias reales de la región. Sin duda, el mejor defensor de los intereses estratégicos de España y el más eficaz representante de nuestros intereses comerciales fuera de nuestras fronteras. Su carisma y simpatía han conseguido importantes contratos para empresas españolas a lo largo de los años, lo que le ha granjeado la admiración y gratitud del sector empresarial español.

La Constitución española establece que «la forma política del Estado español es la Monarquía Parlamentaria»; y define al Rey como jefe del Estado, «símbolo de su unidad y permanencia», que «arbitra y regula el funcionamiento regular de las instituciones, asume la más alta representación del Estado en las relaciones internacionales, especialmente con las naciones de su comunidad histórica, y ejerce las funciones que expresamente le atribuyen la Constitución y las leyes».

A lo largo de los años de su reinado y en el desempeño de sus funciones constitucionales, Juan Carlos I se ha mantenido invariablemente fiel a sus propósitos democratizadores y a las responsabilidades derivadas del marco institucional, como ocurrió el día del intento de golpe de Estado. Ha sabido actuar con permanente atención y cuidado al progreso político, cultural, económico y social del país y de sus ciudadanos, a su rica diversidad, al prestigio internacional de la comunidad española y a la integración pacífica y armónica de los españoles en sus diversas opiniones, orígenes y creencias.

Bajo Juan Carlos I la institución monárquica, como pocas veces antes en la vida española, ha pasado a desempeñar un papel central e imprescindible en la articulación arbitral de los procesos políticos nacionales y, en consecuencia, se ha transformado en una pieza básica del funcionamiento de la democracia constitucional española. Buena prueba de ello fue la popularidad que alcanzó Juan Carlos I durante su reinado y la amplísima aceptación que suscitó la Monarquía entre el pueblo español. La Monarquía se había convertido, como propugnaba la Constitución, en una forma de gobierno adecuada a las necesidades y preferencias del pueblo español, útil por su capacidad moderadora y comportamiento neutral.

¿Cómo podemos como país permitir que Don Juan Carlos celebre su 86 cumpleaños lejos de España?  ¿Como podemos ser tan terriblemente desagradecidos como sociedad? España agradecida debería estar celebrando oficialmente  su larga vida al servicio del país. La culpa es del gobierno de izquierdas dominado por radicales ultras y de una prensa cómplice que con inquina indigna le critica sin piedad. Critican a quien, aunque pudiera haber cometido errores en el ámbito privado poco acertados, nunca ha sido imputado por ningún delito. Esto lo promueven miembros del mismo gobierno que pretende colar una amnistía inconstitucional para perdonar los delitos a los políticos y terroristas que promovieron el intento de golpe de estado en Cataluña.

¡Feliz cumpleaños Majestad! Pasareis a la historia como el mejor jefe de Estado de nuestra Edad Contemporánea, y el símbolo más explícito del periodo más brillante de nuestra milenaria historia. España, Os debe un agradecimiento eterno y la Historia sin duda lo reflejara.

Por: Carlos Mundy

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