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EL VALOR DE LA MONARQUÍA EN ESPAÑA

EL VALOR DE LA MONARQUÍA EN ESPAÑA: De motor del cambio a guardián de la nación y la libertad.

¿Es la monarquía española en el siglo que estamos viviendo un mero anacronismo, sea este bello, horrible o indiferente, según la libre apreciación de cada cual ?. ¿ Tiene vigencia la monarquía parlamentaria en España, actualmente encarnada por el Rey Felipe VI, q.D.g. ?. ¿ Seríamos más libres, iguales y felices si en vez de que el Rey sea el Jefe del Estado, éste fuera el Presidente de la Tercera República ?. A esta y otras interrogaciones pretenden dar luz las presentes líneas.

EL VALOR DE LA MONARQUÍA EN ESPAÑA: De motor del cambio a guardián de la nación y la libertad.

Desde un punto de vista legal, que también legítimo por la libre expresión de la voluntad popular, en el Articulo 1 de la Constitución Española (1978) se desarrolla en tres puntos del Titulo preliminar la base de nuestro sistema político. A saber: “1) España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político. 2) La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado. Y 3) La forma política del Estado español es la Monarquía parlamentaria”.

EL VALOR DE LA MONARQUÍA EN ESPAÑA

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     Es imposible decir más con menos, en el punto 1) se define el QUE, en el 2) el QUIEN y en el 3) el COMO. Por tanto, ya la Constitución -Ley de leyes- en su ámbito más sintético y sagrado atribuye, fundacional y expresamente, a la Monarquía parlamentaria su verdadero carácter de “forma política del Estado español”.

     Significativo también, muy significativo, es el comienzo del texto constitucional en su inicio, esto es en su preámbulo, “La Nación española —Nación con mayúscula acoto yo— deseando establecer la justicia, la libertad y la seguridad y promover el bien de cuantos la integran, en uso de su soberanía, proclama su voluntad de:….”.

EL VALOR DE LA MONARQUÍA

      Esto quiere decir, obviamente, que todo el sistema constitucional tiene como fuente y origen a la “Nación española”. El papel institucional de la Monarquía, las atribuciones del Rey, las de Las Cortes, las del Gobierno de la Nación, las de las autonomías, el poder judicial, todo, todo, proviene del poder constituyente, luego constituido mediante la Constitución,  que sólo lo tiene, en exclusiva, en propiedad, la Nación española.

     Y de ese poder constituyente, de esa única fuente de legitimidad, de su expresión en la Constitución, el Rey, no sólo el Rey, pero principalmente el Rey, es garante.

Aquí la única soberana real es la Nación española, que hace entrega de la soberanía formal (la Jefatura del Estado) al Rey, proclamado ante las Cortes, para que la represente.

     Este extremo queda meridianamente claro en el Titulo II del texto constitucional, titulado “De la Corona”, que comenzando por el Artículo 56, punto 1, ya establece que “El Rey es el Jefe del Estado, símbolo de su unidad y permanencia…” o siguiendo por el Artículo 61 expresa que “El Rey, al ser proclamado ante las Cortes Generales, prestará juramento de desempeñar fielmente sus funciones, guardar y hacer guardar la Constitución y las leyes y respetar los derechos de los ciudadanos y de sus Comunidades Autónomas”. Derechos, añado yo, entre los que no está el de la autodeterminación, puesto que la  soberanía, el llamado derecho a decidir por los separatistas, sólo reside en la única Nación, la española, a la cual no se le puede amputar total, o parcialmente, su poder de decisión como fuente original, y exclusiva,  de legitimidad.

Tirar por elevación: Jaque al Rey, mate a España.

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    Vivimos tiempos de zozobra. El reinado de Juan Carlos I consagró al monarca como “motor del cambio” (democrático)  y agente de la reconciliación. Quizás su frase más repetida fue la de aspirar a ser y sentirse Rey de “todos los españoles”. Su firmeza en el golpe de Estado del 23-F , en defensa de la democracia constitucional;  indudables éxitos internacionales como la incorporación a la Comunidad Económica Europea o las relaciones con Hispanoamérica o el eje atlántico, cimentaron a la par la democracia y la Monarquía constitucional en España. Todo ello se vio acompañado de un gran desarrollo económico. La llamada transición española constituyó un hito en todo el mundo libre o que aspiraba a serlo.

     La historia empezó a torcerse con el terrible atentado del 11-M, todavía no explicado de un modo verosímil, y que a muchos nos hace pensar que en realidad fue un golpe de servicios secretos extranjeros contra la propia España, su estabilidad y su papel en el mundo.

EL VALOR DE LA MONARQUÍA EN ESPAÑA: De motor del cambio a guardián de la nación y la libertad.

     Aquella sangre inocente, mezclada con los hierros retorcidos de los trenes, nos trajo la completa desgracia que fue el socialista Zapatero, boyante ahora con los tiranos de Venezuela a los que defienden a capa y espada, y el barrunto -luego confirmado- del intento de cambio de régimen. Zapatero no solo fue uno de los causantes de la ruina económica de España, la malhadada crisis, sino que también se convirtió en precursor del actual caos, que apunta a ese cambio.

Juan Carlos I , con la salud y el prestigio quebrantados por asuntos  personales  infinitamente menores que los ERES o la mesa de partidos en Cataluña, abdicó en su hijo Felipe VI. Fue una mera cuestión de resistencia de materiales. Y una demostración palpable de que en la Monarquía lo importante es la Institución y no la persona. Su renuncia, como la de su padre D, Juan a los derechos dinasticos, no fue otra cosa que un acto de servicio.

     Y a Felipe VI, patriota, serio, formal, le está tocando bailar con la más fea, en defensa de la unidad de España, y su soberanía nacional, en pleno ejercicio de su deber constitucional, que tiene totalmente interiorizado.

     Una conjura de perdedores, eminentemente, se ha asociado para acabar con el régimen constitucional y democrático del 78, con la soberanía nacional y con la unidad e integridad de España.

      Se ha asociado justo contra lo que S.M, el Rey D. Felipe VI tiene que defender, además de por convicción, por puro mandato constitucional. Encima esa vil conjura de fementidos traidores es la que gobierna España,  una nación a la que quiere destruir. Están dentro del caballo de madera, que a su vez está dentro de las murallas de Troya. En el Gobierno de la nación.

     A los comunistas de Podemos por odio al capitalismo (ajeno por supuesto) y por disimulo de lo que se han llevado de  Venezuela y  Bolivia, a los separatistas catalanes que son la actual punta de lanza y quieren destruir España para seguir robando a manos llenas en Cataluña, a los filo-etarras de Bildu, a los sacristanes siempre traidores del PNV…. les motiva, para cumplir sus negros designios, abatir al Rey porque así saben que podrán acabar con mas facilidad con España.

     Acabar con la Monarquía no supone otra cosa que suprimir al guardián y estar mucho más cerca de profanar el templo, Es un tiro por  elevación. El fin, acabar con España, el medio hacerlo antes con el Rey para aliviar el trámite.

     ¿ Y a todo esto qué papel cumple el jefe del PSOE, el partido político que más años ha gobernado en la actual etapa constitucional en España ?. Pues Sánchez, ayudado por el mercenario Redondo y el resentido “bailaor” Iceta, no representa otro papel que el de Ulises, el autor intelectual del gran caballo de madera, que se introdujo con nocturnidad y disimulo en Ilion.

     Quieren humillar y encadenar al poder judicial para que los crímenes no tengan castigo y los criminales tengan libertad. Quieren reventar la Constitución al consagrar legalmente que hay más naciones —todavía no sabemos cuantas— que la española. Quieran suprimir la libertad de expresión y manifestación para imponer su pensamiento único, a fin de poder perseguir legalmente a los patriotas. Quieren rehabilitar a los golpistas catalanes y a los terroristas etarras. Quieren canibalizar, en provecho suyo y de sus colectivos palmeros, los recursos económicos de la sociedad, con lo que volverán a llevarnos a la ruina.

Frente a ellos se erigen la nación y su Rey. Por eso sobran, por eso sobramos. Pero, perseveraremos y España no se romperá, cueste lo que cueste y a quien le cueste. ! Viva el Rey !. ! Viva España !.

Por Juan Carlos Balmaseda

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