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ALFONSO XIII Y LA FAMILIA IMPERIAL RUSA

ALFONSO XIII Y LA FAMILIA IMPERIAL RUSA:
UN MISTERIO POR RESOLVER

El Palacio Real de Madrid, abrió al público en setiembre de 2018 la exposición Cartas al Rey. La mediación humanitaria de Alfonso XIII en la Gran Guerra. Monografía 2018; ahí se exhibieron cientos de documentos que relatan historias, nunca antes contadas, de personas que recibieron ayuda por medio de la Oficina pro-Cautivos, creada y financiada por Alfonso XIII, y en la que colaboraron muchos voluntarios. Lamentablemente en la exposición no se incluyeron muchos documentos que se encuentran en dicho archivo, y que revelan la no muy difundida participación que tuvo el rey Alfonso XIII en las negociaciones para liberar a la Familia Imperial rusa, presa en las garras bolcheviques desde que estos tomaron el poder a finales de 1917.

El Zar Nicolas II con su familia a bordo del yate imperial
El Zar Nicolas II con su familia a bordo del yate imperial
II uniforme Regimiento Farnesio
Zar Nicolas II uniforme Regimiento Farnesio

Aparecen más documentos

En mi investigación he podido seguir la pista de las negociaciones que continuaron tras la “desaparición” de los Romanov a mediados de julio y que se prolongaron hasta finales de octubre de 1918, quedando claramente demostrado que, durante todos esos meses posteriores a la supuesta masacre, Alfonso XIII, sus más cercanos colaboradores como Eduardo Dato y sus embajadores en varios países europeos estaban seguros de la supervivencia al menos de la Zarina Alejandra Fíodorovna y sus hijos.

Alfonso XIII y Ministro Eduardo Dato
Alfonso XIII y Ministro Eduardo Dato

La Gran Guerra de 1918, un siglo después.

La Gran Guerra de 1914 a 1918, iniciada un mes después del asesinato en Sarajevo del archiduque heredero del Imperio de Austria-Hungría tomó a todos desprevenidos. La guerra llevaría al mundo a un caos inimaginable que comenzó siendo europeo y terminó siendo mundial, y que se prolongaría por cuatro largos años, hasta acabar a finales de 1918. Rusia entró a la guerra en apoyo a Serbia, y Alemania corrió en auxilio de su alidada Austria-Hungría. Inglaterra también se hizo presente para apoyar a Rusia. Los tres soberanos más poderosos, que también eran primos hermanos: Nicolás II de Rusia, Jorge V de Inglaterra y Guillermo II de Alemania, se vieron enfrentados como nunca lo habían imaginado.

KÁISER GUILLERMO II, REY JORGE V Y ZAR NICOLÁS II

La neutralidad de España durante la Gran Guerra

Otros países entraron después en apoyo de ambos bandos, pero España se declaró neutral pese a las presiones que recibió Alfonso XIII para que se aliase a algún bando fueron muchas, pero supo sortearlas todas y decidir con valentía y sentido común a pesar de las presiones de su madre, la reina María Cristina de Habsburgo, sobrina del emperador Francisco José a favor a favor del axis germano y por otra, la reina Victoria Eugenia, quien apoyaba sin disimulo a la Triple Entente La solución, casi salomónica del rey Alfonso XIII fue declararse neutral; y desde su posición trató de aliviar el sufrimiento que conlleva este tipo de enfrentamientos armados. En esa cruzada también contó con la ayuda de Victoria Eugenia, quien también tuvo una misión tanto histórica como humana realmente invaluable. Ella creo los cuerpos de damas enfermeras

los tres primos en guerra
Los tres Emperadores y primos en guerra

voluntarias, que más tarde formarían parte de la Cruz Roja española. Más adelante se convirtió en la Jefa Suprema del Cuerpo de Damas Enfermeras.

Relaciones entre los Reyes de España y los Romanov

Antes de la Primera Guerra Mundial el contacto entre Alfonso XIII y Nicolás II había sido poco. Es posible que nunca se vieran en persona, pero al parecer el acercamiento se dio luego del matrimonio entre Alfonso y Victoria Eugenia. Ella era inglesa y nieta de la reina Victoria, igual que la zarina Alejandra, aunque esta última había nacido en Alemania con el nombre de Alicia de Hesse y del Rin. Las dos se conocían desde niñas. Fue precisamente a partir del nacimiento en Madrid de Alfonso, príncipe de Asturias en mayo de 1907, que las dos primas hermanas y sus esposos empezaron a estrechar los lazos. Para ese entonces el zarévich

Ena uniforme enfermera
La Reina Victoria Eugenia vestoda con uniforme de enfermera

Aleksei, hijo de Nicolás y Alejandra, tenía casi tres años y había superado varias crisis de hemorragias. La correspondencia entre los monarcas era más que todo para compartir información, remedios, tratamientos y consejos para tratar a sus hijos. En ambos reinos la condición de los herederos se mantuvo en secreto.

Al comenzar la guerra en 1914, el Emperador Nicolás II nombró al rey Alfonso XIII guardián de sus intereses en Alemania y Austria-Hungría; así como protector de sus súbditos en esos países. Esto traería más adelante algunos problemas al monarca español con los bolcheviques, especialmente a finales de 1918 y unos años después.

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Sociedad

En 1917 Alfonso XIII ofreció asilo a la Familia Imperial

Tras enterarse de la abdicación forzada de Nicolás II, por medio del Marqués de Villasinda, —embajador de España en Rusia durante el imperio y unos meses después—, Alfonso XIII le dio orden de contactar al zar y ofrecerle su simpatía y ayuda. En un telegrama firmado por el rey y fechado el 23 de marzo de 1918.

¿Ocurrió realmente el regicidio?

Antes de la Primera Guerra Mundial el contacto entre Alfonso XIII y Nicolás II había sido poco. Es posible que nunca se vieran en persona, pero al parecer el acercamiento se dio luego del matrimonio entre Alfonso y Victoria Eugenia. Ella era inglesa y nieta de la reina Victoria, igual que la zarina Alejandra, aunque esta última había nacido en Alemania con el nombre de Alicia de Hesse y del Rin. Las dos se conocían desde niñas.

La historia convencional dice que el zar Nicolás II junto con toda su familia y algunos servidores fueron asesinados en el semisótano de la casa en que se encontraban prisioneros. En horas de la tarde del 17 de julio, Alexander Beloborodov, Jefe del Comité Regional de los Urales, informó a Lenin en Moscú sobre el fusilamiento de Nicolás II. El telegrama, único -documento “oficial” emitido-, decía que la zarina y sus hijos habían sido traslados “a un sitio seguro”.

El mismo día 17, pero horas más tarde, otro telegrama fue enviado a las 21 horas (9pm), en el que Beloborodov pedía: “Informar a Sverdlov que la familia ha corrido la misma suerte que la cabeza. Oficialmente, la familia moriría durante la evacuación”. ¿A qué se refería Beloborodov cuando escribió “oficialmente”? Sobre este segundo telegrama existe todavía debate sobre su autenticidad, ya que según algunos historiadores podría ser una falsificación hecha tiempo después.

Don Alfonso también recibía noticias por medio de la “red familiar”. Tanto el rey como la reina Victoria Eugenia se comunicaban a Inglaterra con la princesa Victoria de Hesse y del Rin, hermana mayor de la zarina, y quien además estaba casada con Luis de Battenberg, tío de “Ena”. También recibían informes de la otra hermana de la zarina, la princesa Irene de Hesse y del Rin, -esposa del Príncipe Alberto Enrique de Prusia-, único hermano del Káiser Guillermo II. Enrique de Prusia era -además de Gran Almirante de la Flota Alemana-, jefe de la inteligencia alemana; y es bien sabido que los alemanes contaban con una amplia red de espionaje en toda Siberia.

Todo parece indicar que Alfonso XIII continuaba muy bien informado. El pueblo solo sabía lo que decía la prensa.

Corte de España se entera de la noticia

El 24 de julio, el Encargado de Negocios de España en San Petersburgo, Fernando Gómez Contreras, envió un amplio telegrama A Eduardo Dato, el Numero 117, con la confirmación de la noticia sobre la supuesta ejecución de Nicolás, pero haciendo eco del telegrama enviado por Beloborodov a Moscú donde se informaba que “el zar fue ejecutado, pero la Zarina y sus hijos habían sido trasladados a un sitio seguro”. La corte española declaró un duelo de treinta días, pero solo por la muerte del Emperador Nicolás II.

En los archivos del Palacio Real de Madrid no existe ningún documento que mencione el duelo por su esposa ni por los hijos.

Curiosamente, el 25 de julio de 1918 el periódico La Época, dio a conocer la noticia sobre el luto en la corte inglesa por la muerte de Nicolás II, primo del rey; y sobre un servicio religioso organizado por la familia real de Inglaterra. No se mencionó a su familia, ni tampoco lo hicieron en Suecia ni en Holanda.

Prensa de la época muy bien informada

Es increíble la cantidad de medios de prensa escrita que durante esos meses informaron de las negociaciones. Consultando Hemerotecas en Alemania, Suiza, Inglaterra, Holanda y por supuesto, España, nos encontramos con cientos de piezas de prensa publicadas sobre las negociaciones que en esos meses cruciales realizaron el gobierno alemán y el rey Alfonso XIII ante el gobierno bolchevique para sacar a la zarina y sus hijos fuera de Rusia. A finales de julio, los diarios de Alemania y Ámsterdam seguían dando noticias sobre la zarina y sus hijos. El 28 de julio “La Nación” publicó:

La familia del ex zar Londres,27. Telegrafían a Exchange Telegraph desde Ámsterdam que, según un telegrama de Moscú, la ex zarina ha pedido al Gobierno de los soviets que la autoricen a ingresar en un convento de Suecia con sus hijas. Hasta ahora le ha sido denegada la autorización. Por otra parte, los periódicos de Moscú anuncian que la familia del ex zar está en seguridad en un monasterio de Abolaska (Siberia)”.

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Alfonso XIII confinado

La intensa actividad diplomática desplegada por Alfonso XIII a favor de los Romanov en los meses posteriores a julio fue incansable, y la preocupación era compartida con los poderosos monarcas de Inglaterra y Alemania, que seguían enfrentados en la guerra. Sabiendo que también todos los demás parientes de la familia imperial en las distintas casas reales estaban sumamente preocupados. El rey de España decidió abordar el asunto directamente, y anunciar sus gestiones para salvar a la Alejandra Fiódorovna y a sus hijos como una misión personal. La cruzada sin precedente y que podríamos además califi car de “altruista y misericordiosa”, dio inicio el 31 de julio de 1918, cuando el Ministro de Estado, Eduardo Dato, hizo saber al embajador en San Petersburgo, Villansinda, las intenciones de su Majestad el rey Alfonso XIII, mediante el telegrama No. 55, con fecha 31 de julio de 1918. El Ministro de Estado, Dato, procedió, esa misma fecha, a enviar telegramas similares a todos sus ministros (embajadores) en todos los países interesados, pidiendo que hicieran saber a los gobiernos respectivos las nobles intenciones del monarca español de acudir en auxilio de la “ex Emperatriz “viuda” y sus hijos. Las respuestas de apoyo llegaron de todas partes, según consta en los archivos del Ministerio de Relaciones Exteriores de España. Los periódicos empezaron a divulgar las gestiones que estaba realizando el rey de España. Esta noticia publicada también por los diarios La Mañana, el ABC y La Vanguardia (este último incluso afi rmaba que Eduardo Dato tuvo el día de antes una reunión con el embajador ruso). Durante los meses de agosto, septiembre y octubre de 1918 continuaron las comunicaciones vía telegrama cifrado o carta con los embajadores, y reuniones entre Eduardo Dato y el embajador de Rusia

Periódico El Sol, 3 agosto de 1918
Periódico El Sol, 3 agosto de 1918

Publicación del periódico El Sol, el 3 de agosto de 1918

“Información confirmada La familia del ex zar a España La noticia que ayer publicó EL SOL asegurando que se estaban realizando gestiones cerca de los Gobiernos beligerantes para lograr el traslado a España de la familia del ex zar, ha sido confirmada. El Sr. Dato celebró ayer una larguísima conferencia telefónica con el presidente del Consejo, y aunque esta conferencia llamó poderosamente la atención de los periodistas, no lograron estos por el momento averiguar cuál había sido el objeto. Más tarde se supo por el propio Sr. Dato que en su conversación con el presidente había hablado de las gestiones que se están llevando a cabo para el traslado de la familia imperial rusa a España. Agregó el Sr. Dato que estos trabajos no son realizados con carácter ofi cial; fueron iniciados por indicaciones del rey, quien se decidió a ello ante la tristísima situación en que se encuentran la ex zarina y sus hijas. El ministro de Estado terminó diciendo que las gestiones han obtenido hasta ahora resultado satisfactorio. Según nuestras noticias, han contestado ya dos Gobiernos de los países beligerantes, expresando su conformidad con los deseos del Rey de España”.

Periodico ABC, 8 agosto de 1918
Periodico ABC, 8 agosto de 1918

Periódico ABC, 8 de agosto de 1918

“Información confi rmada “El gobierno ruso consiente Que venga a España La familia del ex zar Paris 7, 6 tarde. Telegrafían de Amsterdam que el Hamburger Frendemblatt dice que los bolchevikis han consentido la salida para España de la ex Zarina y sus hijas. Las negociaciones respecto a las garantías pedidas siguen su curso”.

en España. En ese mes se supo que también El Vaticano había entrado en negociaciones con los bolcheviques para lograr la liberación de la zarina Alejandra, sus hijos y la emperatriz Madre María Fiódorovna, que había sido incluida en la lista. Tenían un representante en San Petersburgo que se estaba encargando de todo.

Al día siguiente, 9-8-1918, ABC publicó más detalles:

“París 8, 4 tarde. El Gaulois, refi riéndose a la noticia del Hamburger Frendemblatt, según la cual los maximalistas han accedido a que la zarina y sus hijos se trasladen a España, escribe: «Debemos recordar que el Soberano Español supo siempre mostrarse protector caballeroso, abnegado, no sólo de los grandes, sino de los pequeños, que acogió bajo su real protección a cuantos sufrieron injustamente de las hostilidades, que tendió mano generosa a cuantos necesitaban de auxilio, dándoles su poderoso apoyo. Ha de recaer sobre España un verdadero honor al haber arrebatado a la infortunada viuda del Zar y a sus hijas a las brutales venganzas y a los horribles vejámenes que les in fligían los maximalistas”.

Cientos de documentos ofi ciales en los distintos archivos de España El Vaticano y Alemania demuestran, que hasta fi nales de octubre de 1918 el rey Alfonso XIII estaba, tan seguro como los demás monarcas europeos, que la ex – zarina de Rusia estaba con vida, al igual que sus hijos.

En el mes de setiembre de 1918, el Encargado de Negocios en Petrogrado, Fernando Gómez Contreras, realizó dos viajes a Moscú, a pesar de los peligros existentes, para negociar directamente con los bolcheviques la liberación de la zarina y sus hijas. Lo acompañó el Ministro (Embajador) de los Países Bajos.

Lograron reunirse con Georgy Vasilyevich Chicherin, el Comisario de Asuntos Extranjeros Bolchevique, y con Lev Mikhailovich Karakhan, su adjunto. Sus reportes enviados al rey sobre esas reuniones son muy interesantes y explicativos. Los rusos pedían garantías de que las mujeres Romanov, una vez exiliadas en España, no se involucrarían en asuntos políticos. También querían que el gobierno español reconociera al nuevo gobierno bolchevique y fi nalmente dijeron que someterían su petición en la primera sesión del Consejo Central Ejecutivo.

Ese mismo mes, Alfonso XIII envió un contingente médico militar español estacionado en Alemania hasta el sitio en Rusia donde supuestamente se encontraban los imperiales prisioneras, para verifi car sus condiciones de salud física y mental, según lo reportó la prensa.

Según un investigador español, existen los reportes médicos enviados por el jefe de la comisión especial detallando la delicada salud física y mental de la zarina y sus hijas.

También el 6 de septiembre, el periódico La Atalaya, localizado en Santander, informó que habían coincidido en el palacio de la Magdalena el Nuncio de su santidad, monseñor Ragonessi y el embajador de Alemania, príncipe de Ratibor. Sentados en la mesa del rey, durante la comida, la conversación giró acerca de la suerte de la ex zarina y de sus hijas.

Alfonso XIII estuvo solo en esa lucha. Hay decenas de pruebas escritas de que gobiernos y monarcas estuvieron a su lado. Los últimos informes datan de fi nales de octubre de 1918, cuando se acordó su liberación.

Palacio de La Magdalena vista aerea
Palacio de La Magdalena vista aérea
Articulo La Vanguardia, 4 setiembre de 1918
Articulo La Vanguardia, 4 setiembre de 1918
Noticia publicada en La Vanguardia , el 4 de setiembre de 1918

“Según se asegura, las negociaciones diplomáticas comenzadas por el Rey de España cerca de los poderes rusos con el objeto de lograr la expatriación a España de la ex zarina y sus hijas parece que toman carácter de próxima viabilidad.

Recientemente, nuestro embajador en Berlín, señor Polo de Bernabé, celebró repetidas conferencias con el representante bolcheviki en Alemania, ciudadano Jo ffe. Tras de estas conferencias, el ciudadano Jo ffe salió para su país y hace solo unos días que ha regresado a la capital alemana. Casi al mismo tiempo, salió para Rusia, donde permanece aún, la comisión médico miliar-española, encargada en Alemania del cuidado de los prisioneros de guerra. Esta comisión se encuentra ya en Rusia, y a estas horas al lado de la ex zarina y sus hijos. Si falta algo, son pequeños detalles de trámite; algunas formalidades protocolarias, cuya resolución es asunto de días. Luego, según parece, en un yate que arbolará el pabellón pontifi cio, vendrán a Santander los hijos del ex – zar y la ex -zarina, alojándose en el palacio de la Magdalena”.

La otra versión de la historia

La posible supervivencia de las mujeres Romanov ya se había dado a conocer desde 1976, con la publicación del libro “El expediente sobre el Zar” (The fi le on the Tsar), de los periodistas británicos Anthony Summers y Tom Mangold. En 1978 se publicó la única edición en español del libro de Summers y Mangold, titulada “El expediente sobre el Zar”, que cuenta con un capítulo agregado sobre la participación de Alfonso XIII en todo el caso y que lleva por título “El amigo Español”.

Otros historiadores como Guy Richards, Marc Ferro, Shay McNeal, TG Bolen, Michael Occleshaw y Veniamin
Alekseev han escrito excelentes obras presentando información, análisis forenses, pruebas documentales de que la “masacre de Ekaterimburgo” nunca ocurrió y que la Familia Imperial sí logró escapar de Rusia con vida.

El caso sigue abierto

El “caso Romanov” continúa rodeado de misterio y polémica. Después de más de cien años la última familia imperial de Rusia sigue siendo un imán para atraer la atención de millones de personas en todo el mundo. En Rusia la controversia gira alrededor de unos huesos que fueron desenterrados en 1991 y posteriormente identifi cados como “supuestamente” los de Nicolás II y su familia. La Iglesia Ortodoxa Rusa desde entonces se ha negado a reconocer esos restos como de los auténticos Romanov. El Patriarca Alexis II no participó en el funeral organizado por el gobierno de Boris Yeltsin en 1998. Los huesos de la discordia fueron enterrados el 17 de julio de 1998 en la Catedral de Pedro y Pablo, en San Petersburgo, sin que durante la ceremonia se pronunciaran los nombres de los difuntos.

Alfonso XIII uniforme Lanceros Olviopol
Alfonso XIII uniforme Lanceros Olviopol

Tras muchos años de polémicas, en el 2015 el gobierno ruso accedió abrir una nueva investigación, repetir estudios forenses y realizar nuevas pruebas de ADN a los restos, así como revisar nueva documentación que ha aparecido en años recientes sobre el caso. Esta vez la iglesia iba a tener participación activa en todo el proceso.

¿Cuál es la verdad?

¿Se aprovecharon los bolcheviques de la nobleza de Alfonso XIII, de los alemanes y del Vaticano para lograr beneficios económicos, reconocimiento de su gobierno o intercambios de prisioneros, mientras ganaban tiempo para finalmente descubrir que habían matado a toda la familia? ¿O acaso sí los liberaron y la Familia Imperial logró salir de Rusia y vivir exiliada en varios países de Europa?

No parece posible que un rey culto, inteligente y bien conectado como Don Alfonso pudiera ser llevado “de las narices” a caer en una trampa que lo dejaría en ridículo meses, años y siglos después. Creemos difícil que
Lenin y su gente fueran capaces de manipular y engañar a tantos personajes históricos y a los muchos “agentes encubiertos” de distintos países, -muy bien entrenados- que se encontraban trabajando la zona de Ekaterimburgo, y así prolongar durante meses ese juego.

S.M El Rey Don Alfonso XIII
S.M El Rey Don Alfonso XIII

Pero al parecer muchas personas sí creen que fue posible, principalmente porque ignoran todo ese caudal informativo y pruebas documentales que apoyan la teoría de que al menos las mujeres Romanov fueron evacuadas de Rusia en 1918.

Sobre los huesos enterrados en 1998 en la Catedral de Pedro y Pablo en San Petersburgo, al día de hoy, la Iglesia Ortodoxa rusa (ROC) sigue manteniendo su misma posición y un grupo de científicos, historiadores y expertos forenses independientes han demostrado ampliamente que esos restos no pueden jamás pertenecer a la Familia de Nicolás II. (Ese será un tema para otro artículo).

Quizás esta frase de Soren Kierkegaard describa correctamente la realidad en ese caso: “Hay dos maneras de vivir engañados: Una es creer lo que no es cierto; la otra es negarse a creer lo que es verdad”.

Tsarina e hijas uniformes enfermeras
La Tsarina y sus hijas vestidas con uniformes de enfermera

Por: Marie Stravlo

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